Melina Costa

HAMBRE EMOCIONAL

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Muchas personas recurren a la comida para manejar emociones o para sentir un poco de confort y/o tranquilidad. El problema con este comportamiento es que a veces, después de comer aquello que pensaban que iba a hacer sentir mejor, se sienten peor, sumando la culpa al sentimiento que tenían antes de recurrir a la comida. 

Qué es el hambre emocional

El hambre emocional o el comer emocional es utilizar la comida para sentirse mejor.

Reflexiona un poco y pregúntate qué es lo que haces cuando te sientes estresado o triste: buscas un helado, pides una pizza o realizas una actividad que te haga cambiar tu estado de ánimo. 

Comer cuando queremos celebrar algo no es malo; en ocasiones, todos recurrimos a la comida para celebrar, buscar un poco de confort o como un premio. El problema es cuando esto se hace nuestro principal mecanismo para manejar nuestras emociones, cuando el primer impulso que se tiene al sientirnos estresados, enfadados, cansados o aburridos es ir a buscar comida. 

Pero el hambre emocional nunca va a ser satisfecho con comida. Al comer cuando tienes hambre emocional, es posible que tengas un pequeño momento donde te sientes bien, pero inmediatamente después te das cuenta de que la causa del comer emocional no desaparece y, en la mayoría de los casos, el comer te lleva a sentirte peor.

* Las diferencias entre hambre emocional y el hambre real

Hambre física    Hambre emocional
Se va incrementando con el tiempo.Llega de repente y de forma abrupta.
Sientes el hambre en el estómago.Se desea algo específico e ideas de comida en particular.
Deseas una variedad de alimentos, pues todo te suena bien cuando tienes hambre.Por lo general, se desea comidas hipercalóricas, fritas o altamente procesadas. 
Tienes la sensación de satisfacción cuando comes suficiente y te es más fácil detenerte.Puedes comer en exceso o tener atracones de comida y no sentirte satisfecho.
No tienes sentimientos negativos cuando comesTe sientes avergonzado o con culpa después de comer.

* Las causas del hambre emocional:

  • Manejar las emociones: comer puede ser una forma de silenciar temporalmente o «sofocar» las emociones incómodas (como la ira, el miedo, la tristeza, la ansiedad, la soledad, …). Mientras se adormece con la comida, la persona puede evitar las emociones difíciles que preferirías no sentir.
  • Aburrimiento o sentimientos de vacío: Cuando estamos aburridos o estamos haciendo una tarea repetitiva, comer puede ser una forma de distracción. Suele apetecer comida hipercalórica. En cambio, cuando la persona se siente insatisfecha y vacía, la comida es una forma de ocupar su boca y su tiempo; llena y distrae de los sentimientos subyacentes de falta de propósito e insatisfacción con tu vida.
  • Hábitos desarrollados desde la infancia: muchos padres recurren a la comida para premiar o castigar y es así como muchas personas desarrollan este vínculo entre la comida y el manejo de ciertos comportamientos o emociones.
  • Influencias sociales: reunirse con otras personas para una comida es una excelente manera de aliviar el estrés, pero también puede llevar a comer en exceso; es fácil excederse simplemente porque la comida está ahí o porque todos los demás están comiendo. También se puede comer en exceso en situaciones sociales por nerviosismo.
  • Estrés: Cuando el estrés es crónico, como ocurre a menudo en nuestro mundo caótico y acelerado, tu cuerpo produce altos niveles de cortisol, la hormona del estrés. El cortisol provoca antojos de alimentos salados, dulces y fritos, alimentos que te brindan una explosión de energía y placer.

TRATAMIENTO 

Algunas cosas que pueden ayudar son: 

  • Encuentra otras formas de lidiar con el estrés

Descubrir otra forma de lidiar con las emociones desagradables es a menudo el primer paso para superar el emocional. Esto podría significar escribir en un diario personal, leer un libro o encontrar unos minutos para relajarse y liberarse de la tensión del día.

Es necesario que experimentar con distintas actividades hasta que encuentrar aquellas que realmente ayuden a liberar el estrés. 

  • Mueve tu cuerpo

Una caminata o una rutina de yoga rápida pueden ayudar en momentos particularmente emocionales. El yoga regular puede ser una medida preventiva útil para ayudar a liberarse de estados emocionales como la ansiedad y la depresión.

  • Meditar

La meditación es muy efectiva en casos de estrés y depresión, pero también es de gran ayuda como tratamiento para el trastorno por atracones y el comer emocional.

A veces, ejercicios como respirar profundamente y concentrarse en la respiración por un momento, algo que se puede hacer en cualquier lugar y momento, ayudan a desconectar del estresor.

  • Diario de alimentos

Llevar un registro de lo que se come y cuándo puede ayudar a identificar los factores desencadenantes que conducen a comer emocionalmente. Es recomendable no enfocarse en el conteo de calorías o en la cantidad, sino en lo que se come y en cómo se siente antes, durante y después de comer. 

  • Aliméntate Intuitivamente

Elegir comida que nutre y que hace sentir bien físicamente. 

  • Mejora la relación que tienes con la comida

El prohibirse comer ciertos alimentos por miedo a subir de peso o como parte de una dieta provoca que se mantenga un vínculo emocional con ellos. La comida no debería de hacer sentir a alguien bueno o malo; sin embargo, con una mentalidad de dieta es más factible que la forma con la que se relacione con la comida sea más negativa. 

Después de un periodo de habituación y de normalización, los alimentos que ahora atraen tanto dejan de tener ese valor y disminuye el deseo de consumirlos en grandes cantidades. 

  • Practica la alimentación consciente

El comer despacio ayuda a estar más consciente de las razones por las que se come, así como saber si se está satisfecho. Asimismo, el comer sin distracciones ayuda a tener una ingesta menor. 

  • Encuentra otras formas de manejar tus emociones

Cuando no se es consciente de lo que sucede dentro de uno, es más fácil que se tienda a recurrir a cosas externas, como las dietas y otras formas de restricción de alimentos, que sólo lleva a desear más la comida y a perder el control alrededor de ella. 

Debemos preguntarnos y descubrir qué es lo que nos hace sentir bien, hacerlo, y centrarnos en las formas de cuidar nuestra máquina: nuestro cuerpo y nuestra mente.

  • Si estás deprimido o solo, llama a alguien que siempre te haga sentir mejor, juega con tu perro, o mira una foto que te lleve a un buen recuerdo.
  • Si estás ansioso, gasta tu energía nerviosa bailando con tu canción favorita, apretando una bola de estrés o dando una caminata enérgica.
  • Si estás agotado, consiéntete con una taza de té caliente, toma un baño, enciende algunas velas aromáticas o envuélvete en una manta caliente.
  • Si estás aburrido, lee un buen libro, mira un programa de comedia, explora el aire libre o haz una actividad que te guste (tocar la guitarra, dibujar, colorear, hacer álbumes de recortes, etc.)

Y si necesitas ayuda para identificar y gestionar el problema, contacta con nosotros.

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